miércoles, 25 de septiembre de 2013

Fanfic: Los Dos Doctores - II y 11th (I)

Los Dos Doctores (I) - La Exposición Necesaria


Barcelona - 1888


Rodeado de un parpadeo y con una luz intermitente, envuelto en un ruido extraño; una cabina azul se materializa en una esquina de el Carrer de la Ribera. El gentío en rededor, hablando una miríada de idiomas, pasando en su entorno no pareció darse, pero no se fijaron en el pequeño espacio entre dos edificios de aquella esquina. Cuando la cabina ya era sólida, salieron tres personas de él, dos hombres y una mujer. El más alto de los hombres comenzó:

-¡Bienvenidos! Wellkomen! Benvinguts! ¡La Expo española! ¡Lo que queríais! -dijo gesticulando y llevando a la pareja hasta la muchedumbre que formaba una fila. El bullicio hacia donde los llevaba hablaba en mil y una lenguas, y aunque había más hombres, también algunas elegantes mujeres o familias enteras parecían esperar.

Sin embargo sus dos acompañantes no estaban tan contentos. Agachándose, la pelirroja puso un mohín y le enseñó el legajo del suelo al delgado tercer hombre:

-No, no es lo que queríamos... -dijo el hombre.

-Para variar ¡Esto es Barcelona en el 88! -dijo también la pelirroja.

-Bueno 4 años, no es mucho... -dijo el alto y extrovertido - no tenéis porque quejaros...

-Son 104, Doctor, y esto no es Sevilla, esto es la Expo de Barcelona de 1888 ¡No es la de Sevilla en 1992!

-SSSH-siseó fuerte el Doctor con su dedo índice sobre sus labios- ¡Un pequeño error! ¡Las Olimpiadas, la Expo! ¡1992 es un año demasiado cargado para ir! ¡Es normal que el circuito temporal haya intentado una vía secundaria! -vociferó- Y además, bueno, ¡ésta es una gran celebración! En esta época las Exposiciones Universales eran una muestra de inventiva y utopía, maravillas de la humanidad; y bueno alguna mala muestra de paternalismo colonial, pero en general os gustará. Y si me preguntas los 90 del siglo XX están muy sobrevalorados, no me gusta y la TARDIS... que puedo decir, todo se pega y está muy bien educada.

-Vale de acuerdo - dijo el hombre- ¿Y por qué no entrar directamente? Al menos no hemos ido a un planeta distinto...

-Y Rory, podríamos haber acabado en Barcelona, es un gran planeta ¡Tienen perros sin hocico!

-Ja Ja...- espetó la pelirroja- no es gracioso... pero bueno, me gusta el ambiente, además de cacharros de vapor podremos ir a la playa ¿verdad? Seguro que podemos pillar sitio incluso.

-No te lo recomiendo Amy, estamos en la España del siglo XIX, tus trajes de baño llamarían a la Inquisición -respondió el Doctor.

-Eso tampoco es tan gracioso ¿No crees que eso está desfasado desde hace años?

-No es un chiste, y los el Flying Circus de los Monty Python sigue siendo divertido señorita cruel. La Inquisición Española se quito ahora hace 50 años, pero la gente en algunos casos sigue con una moral similar, así que bueno... ¡Oh mirad la puerta para gente VIP!

Así, con ellos les llevó del gran portón a una puerta lateral sin apenas cola. Cuando lso tres se acercaron, el guardián se giró para mirarles y les dijo:

-Esta puerta sólo es para representantes y expositores, ¡a la cola para entrar como todo el mundo!

-Oh pero como verá por nuestras credenciales nosotros somos de esa lista exclusiva e interesante de inventores ¡Por supuesto! -dijo el Doctor sacando una billetera, abriéndola y el hombre lo comprobó incrédulo.

-¡Oh perdón pasen, pasen Doctores y Señora! -les dijo- ¡Tú chico! Llévales al garage con el señor Isaac Peral.

-Oh ¡Genial! -dijo el Doctor cuando un joven les empezó a guiar- Isaac peral, con otro inventor hiz un gran avance en la invención de un auténtico Submarino, aunque la cosa se complicó, y de hecho aportó grandes invenciones ¡Recuerdo cuando vi sus inventos en Barcelona en...! -la expresión del Doctor se tornó asustada y serie en un momento, dando una vuelta sobre sí mismo, agarrando sucesivamente al asistente del portero, a Amy y a Rory-¡Oh vaya! ¡Se me mezcla todo! ¡Por eso sabía que os gustaría! ¡Porque me gustó! ¡Chicos tenemos que tener cuidado! ¡En este enorme recinot hay otra TARDIS! Además de un Doctor, menos jovial pero le doblo en tamaño y edad así que andad con ojo si veis a alguien con mi estilo pero en plan tío ¿Entendido? -dijo señalando al confuso joven catalán.

-¿Señor Doctor? Creo que no le entiendo...

El Doctor se giró y encaró a sus compañeros, y los tres formaron un corro:

-Vale, a ver si lo entiendo ¿Hay otro Doctor? ¿Otro Señor del Tiempo? -preguntó Rory controlando el volumen y seguían andando juntos.

-No, otro yo, una versión muy anterior de mí, de cuando tenía 500 años menos y creía que toda la galaxia se me quedaría pequeña. Hasta mi destornillador sónico era solamente un destornillador sónico...

-¡Uh pues eso suena divertido! ¡Dos Doctores! Seguro que es podemos...

-¡No, no podemos! Es mi pasado, y no puede saber nada de mi futuro, su futuro.-La cortó el Doctor- Además eso explica porque la TARDIS se ha debido confundir. Ha debido usar la memoria... pero con suerte podremos evitar coincidir. Recuerdo sólo haber estado en la presentación poco tiempo, estuve casi todo el tiempo ocupado con...

-¿Con qué? ¿Con qué estuviste ocupado? -inquirió Rory.

-Señores, ya hemos llegado, espero que puedan - les interrumpió en su pequeña y familiar conjura el correveidile- ayudar al Doctor Peral como enviados del Ministerio. -Diciendo eso dejó entrar al extraño trío dentro de la parte de atrás de lo que parecía un taller.

-¡Claro! ¡No puedo evitar enseñaros las maravillas! Es con invenciones de las -cuando entraron parecían bultos nada más, pero, pronto se iluminaron pasillos de estantes con animales de todas clases tanto vivos en jaulas como en vitrinas y disecados. Extrañas máquinas con engranajes, lienzos y pinturas; parecía de verdad una Exposición Universla, todo el universo, o al menos la Tierra de aquella época parecía estar en bambalinas, acicalándose para actuar.

Y claro que era algo así, eso era la parte de atrás, donde se depositaban y retocaban los materiales de las exposiciones y demás situaciones, el correveidile se despidió de ellos indicando donde buscar al inventor Isaac Peral, subiendo a un piso superior, donde la madera pasaba de formar estanterías a habitaciones, talleres o similares supusieron Amy y Rory. Cuando se alejaron de los animales y pequeñas muestras, no se fijaron en como uno de los animales se fijaba en ellos, especialmente en el Doctor, una felina y depredadora mirada. La pantera era una de las bestias disecadas.



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-¡Vamos, vamos amigos! -Dijo el Doctor a sus acompañantes humanos- ¡Me encanta este siglo amigos!

-¿En serio estamos en 1888 Doctor?-Dijo una mujer-Ahora seguro que tendría hijos, y sin embargo...

-Nah, no te quejes, yo creo que ya tendría más polvo que la mecedora de mi bisabuela de no estar con el Doctor -dijo un hombre con fuerte acento escocés, y un kilt para aseverar su procedencia. - Además no creo que podamos estar más ocupados que el bueno del Doctor, que no nos deja si quiera ir a comer antes.

-¡Luego buscaremos sustento y más cosas para nuestros cuerpos Jamie!-dijo poniendo  su mano sobre el brazo del escocés- Y no te preocupes Victoria, aún podría ser que vieses ese momento de tu vida, podría ser que incluso estuvieras aquí. Esa clase de sucesos suceden, en ciertas ocasiones. Viajar a través del tiempo es complejo pero maravilloso... Y Jamey, pararemos a comer en cualquier sitio pronto. ¡Antes hay alimento para la mente aquí!

El Doctor les estaba llevando entre la muchedumbre, una muchedumbre tan diversa que ni siquiera ellos tres resultaban extraños. En la entrada del espacio dedicado a las exposiciones apenas cabía un alfiler. Menos un Señor del Tiempo...

-¿Doctor? ¿Y si esperamos en la TARDIS? Parece que no empieza... -Dijo Victoria.

-¡Tonterías! Además la TARDIS no puede vencer la impuntualidad española. Tan simple como eso... Sin embargo nadie en la Tierra puede vencer al encanto de Gallifrey...

-Ains...-suspiraron y se miraron al mismo tiempo Jamey y  Victoria- ¡Aquí vamos otra vez! - ya conocían de sobra esos atajos, facilidades y efectos del encanto del Doctor. Normalmente terminaban en peligro y carreras para todos ellos...

El Doctor torció el gesto y estiró un poco, lo que pudo, su pose siguiendo adelante. Mientras, una sombra retrocedió, yendo hacia atrás de sus pasos. Siguió, los pasos dle grupo, y dio vueltas, hasta que localizó la cabina azul de madera. La sombra, brilló primero en un par de ojillos maliciosos, y luego su cuerpo metalizado; el rechinar de sus dientes acompañaron su parpadeo.





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El trío formado por el Doctor, Amy y Rory; continuaron hasta el estudio o taller de Isaac Peral, un hombre curtido, de cerca de 30 años. Llevaba una bata gruesa, mientras consultaba planos y se iba de un lado para otro. Indicaba, ajustaba y sin parar apuntaba cosas. Rory y Amy, miraron algo extrañados, pero mucho de lo que vieron les sorprendió. Esa tecnología era 100 años anterior a su época, pero mucho les parecía familiar: una ametralladora de diseño extraño, un submarino en planos colgados y una maqueta, aparatos que veían casi recién sacados de las entrañas de la TARDIS, mapas de puertos militares... El Doctor se maravilló, pero se dio cuenta de algo más... había cosas fuera de lugar, y no sólo el reloj de muñeca y los móviles de sus compañeros. Eran algunos, parte de esos inventos. Estaba empezando a estudiar todo ello cuando el señor Peral se les interpuso y preguntó:

-¿Qué hacen ustedes aquí? ¿Quiénes son?

-Ah bueno... sí somos...-dijo Rory soltando una de las maquetas y dudando con las manos en alto.

-Enviados del Ministerio, soy el Doctor y estos son mis colaboradores Amy y Rory...

-¡Me alegor de que llegaran! La indisposición repentina de sus antecesores es realmente molesta... e incómoda para sus encomiadas cónyuges que vienen aquí a contar a sus maridos mis avances con total devoción mientras no les atienden-dijo él girando su vista para enseñar a los tres a 5 mujeres, impecablemente vestidas, con altos moños que tapaban sus orejas pero no sus grandes y brillantes pendientes. Las mujeres miraron al grupo, recogieron algunos planos que estaban cerca, volvieron a mirarles. Sus miradas eran aceradas, y su ropa negra y gris.

-Señor Peral, haríamos mejor en llevar ya los planos terminados para el Ministerio y la Sociedad Comercial. Además seguro que nuestros maridos pueden informar de sus responsabilidades a sus colegas. Deberían acompañarnos.

-Oh pero por supuesto queridas, pero yo tengo un trabajo importante aquí, así que pueden guiar a mis colegas Amy y Rory, ya saben, confraternizar, informar ¿tomar un chocolate con churros? ¡Lo típico para un matrimonio de funcionarios del estado! -Rory y Amy iban a protestar, pero vieron la cara del Doctor. Ahora protestarían en susurros, conocían esa mirada, y les gustaba menos que los aspavientos hiperactivos.

-Oh, no, no. ¡Conozco esa cara!-dijo Rory cuidando de no alzar la voz- Es la cara que pone scuando algo no anda bien.

-Sí, y nos quieres sacar del taller del científico loco-observó Amy, y luego alzó el cuello sobre la espalda de Rory al inventor volviendo al trabajo- que también es algo macizo.

-No, no estoy sacandoos fuera. Estoy viendo que hay cosas fuera de lugar, y me habría dado cuenta de unas matronas decimónicas antes si no fuesen lo único. Os envío con ellas para que averigüéis que sucedió a sus esposos y si tiene relación-dijo el Doctor-y no creo esté loco ni  que esté macizo. Si las cosas no son como las recuerdo, quiero asegurarme de que él esté bien, y de que seamos nosotros y no algo más lo que ha cambiado ya todos lo que recordaba de este día.

-De acuerdo, iré y conversaré con ellas sobre pureza y consejos de belleza con vapor.-claudicó Amy- Amigas, podemso irnos, me llevo a mi maridito con los suyos, ¡será divertido y encorsetado seguro!

Las mujeres y el hombre, se marcharon, aunque éste murmuró algo como "¿De verdad te parece que está macizo? ¿Es la barba verdad?". El Doctor volvió con Isaac, descubriendo su destornillador sónico y metiendo sus manos en algunas de las piezas del proyecto.

-¡Gran trabajo! Sí señor, nada como una mente de la marina, recuerdo que Magallanes sabía cuando hacía falta descorchar el agua ardiente antes de que la m de motín estuviese en los labios de sus hombres.-comentó el Doctor.-Pero esto ¿es más que mera disciplina verdad? -dijo encarando a al afanado invnetor.

-Perdón ¿apenas me conoce y sospecha?... Mire, todo esto... es inspiración y trabajo, no he parado desde hace semanas. Es como si toda mi vida y más allá estuviera concentrada en apenas unas horas. Mi exposición se ha retrasado para dar cabida a todos los nuevos proyectos. No los he plagiado, y he continuado con las labores previas a las revisiones del proyecto. Desde que estoy en el taller, no puedo parar de idear e innovar...

-Oh sí, lo veo, los cambios son geniales a los que tenías en esta época, puede que con todo esto todo salga bien al final ¡Pero no es como sucedió!. Puede haber un gran problema aquí y no estoy hablando de plagio.-dijo el Doctor- la ametralladora eléctrica es todo un adelanto, pero tiene incorporaciones mucho más avanzados para los conocimeintos de esta época, incluidos los tuyos... lo único que podría explicar esto... -el Doctor se fijó en lo último que dijo el genio nacional- ¿Qué acabas de decir?



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-Doctor... ¿Era imprescindible colarnos? ¡Este sitio no parece pensado para las visitas! -protestó Victoria.

-Tonterías, tengo ganas de ver uno de los mayores inventores de su época, a un adelantado; y si no estuviese yo ahora mismo, creo que sería merecido considerarle genio. Vamos a coger sitio nada más,

-Sí ya, sitio- rezongó Jamie, pero antes de nada, oyó un ruido extraño pero familiar, cerca de la puerta por donde entraron.-¿Han oído eso? Reserven sitio sin mí, voy a echar un vistazo.

El Doctor pareció no del todo conforme, pero algo llamó su atención poderosamente, y dejó ir a Jamie. -De acuerdo, nos veremos pronto Jamie. Victoria, conmigo si gustas.

El Doctor había visto una nevera, una gran nevera de hielo, cerrada sin candado pero impenetrable, y había visto restos de agua, antes escarcha, cerca. Observó todo el contorno, luego se lamió un dedo, y salió despedido, como poseído; dejando bastante atrás a Victoria. La sombra que oyó Jamie, y que les seguía, dentelleó y castañeteó. Varias pequeñas luces se sumaron a las dos ya presentes, y se separaron, la tercera se acercó a la cámara...


Mientras, en un pasillo de estanterías y objetos paralelo y cercano, las mujeres decimónicas llevaban a Rory y a Amy, quienes apenas podían seguirles el paso. Ellas parecían estar adentrándose en el laberinto de tesoros, invenciones y rarezas; no saliendo como ellos esperaron. Cuando estaban en la esquina contraria por la que entraran, las señoras se pararon al frente de un modelo de ascensor, un modelo con unas marcas que ellos habían visto ya.

-Espera ¿no íbamos a ir con mis colegas? -alzó la voz Rory, y la mano- No creo que podamos salir, ¿podemos preguntar?

-Rory, no seas la mujer del grupo, vamos servidos-regañó Amy- Fíjate, ese escudo, parecen los de Isaac ¿Pero esa C en ese recuadro?

-No íbamos a salir, íbamos a llevarles con nuestros maridos, quienes están aquí- dijo una de ellas, y presionó un mando. La caja, una especie de ascensor desenganchado, comenzó a hacer ruidos y se abrió. Las figuras tardaron poco en alinearse, pero cuando la pareja empezó a retroceder las otras tres mujeres la detuvieron. En el forcejeo, sus cuidados moños se deshicieron, dejando ver como sus pendientes no eran tales, si no mecanismos que brillaban y salían de sus orejas. Amy fue la que menos corrió, antes de ver eso ya había tumbado de un puñetazo a cada una de las señoras, mientras Rory tiró de lo primero que pudo poniendo a los peligrosos enemigos bajo una estantería, que ellos destruyeron en un destello. Entonces al fin sus metálicas voces comenzaron a exclamar:

-La Resistencia es Fútil. Aquellos que se nieguen a la Mejora o que eviten Mejorar a los Humanos serán Eliminados-Eran Cybermen quienes habían sido descritos como "esposos". Y Amy y Rory prefirieon correr, ya que sabían que quedarse sería morir o algo peor. No andaron mucho hasta que esta vez fue a ellos a los que una estantería traición. De ella surgió una negra figura...


Jamie, por su parte siguió el extraño ruido, rescatando cada ápice de supervivencia que tenía, tanto de su vida en las montañas combatiendo a los ingleses como por haber vivido con el Doctor. Estaba seguro de que aquel sonido le era familiar. Mientras andaba, oyó aún más ruidos extraños. Rápidamente volvió sobre sus pasos, a donde se separó con el Doctor, y vio una figura. Se acercó con cuidado, esperando que fuese o un empleado de aquel lugar o incluso el Doctor. Era un monigote, una especie de figura alta. Otro par de estrendo smayores vovlieron a soprenderle, y vio otra figura mientras andaba, esta vez le llegó a poner la mano encima, sitiéndose frío como un témpano, metálico como una cuchilla y recio como una roca. Aquello se giró, y rápido como una liebre, Jamie dio un respingo, y salió corriendo. De pronto aquellos pequeños ruiditos tenían sentido en su cabeza. Aquello, era un Cybermen, uno especialmente armado, y especialmente decidido, aunque tan lento como todos los que conoció antes.

-¡Tengo que encontrar al Doctor! - pero un golpe le paró en seco.


Seguía investigando por abajo y por arriba, por el centro, cada mesa y cada cajón. Había lecturas en su Destornillador. Pero eran continuas, demasiado presentes, algo que transmitía, que se había estado escondiendo por la habitación durante mucho tiempo, tiempo suficiente para ocultar y simular su rastro. Estaba en esto, buscando dentro de un casco de buzo entre todo esto, cuadno vio a un (para él) sumamente atractivo y elegante caballero, con una damisela elegante y de pelo oscuro. El Doctor metió su cabeza en el casco de la escafranda, y trató de disimular, dejando caer su destornillador.



-¡Esto es sumamente importante caballero! -y antes de que nadie le preguntara el Doctor ya estaba contestando- ¡Doctor Von Weir! Y de todos ustedes, usted en concreto es el señor Isaac peral. ¡Debo recriminarme mi falta de tacto! Pero estoy en la obligación de hacer salir a todos sus ayudantes -quienes estaban en el centro de la habitación cada vez más extrañados de este vodevil formado en unos momentos- a quienes interrogaría sólo después de usted. -cuando ya había logrado despachar a todos, aturdiendo a todos y cada uno con sus modales, se fijó en el hombre en menos digna postura imaginable, con el tocado menos cómodo- Y eso incluye a usted. ¡Por favor salga!

-No él, es un enviado del ministerio, también está preocupado por algo que insinúan ustedes que es a todas luces imposible...-dijo el científico ya algo molesto. Victoria deseeaba que la tierra la tragara.

-¿Imposible? Viajar bajo las olas era imposible a todas luces, excepto para su poderoso ingenio, igualmente imposible que por ejemplo... -dijo pensativo mientras miraba en derredor.- Dirigir una energía concentrada a través de no conductores para formar un campo que repela objetos en un sentido o en ambos a elección, y sin embargo aquí está ¡Este objeto es un ionizador conectado a un concentrador!

El Doctor 11, 5 siglos largos mayor que su joven pero madura versión, no lo había visto así al principio. Tal vez buscando pistas o el problema concreto se saltó un objeto tan fascinante... Pero antes de que la nostalgia le pudiera, le atacó su orgullo.

-Claro, puede haber visto eso... ¡Pero dígame Herr Doktor!-inquirió 11º a 2º- ¿Dónde pondría usted un neuro transmisor o un impulsor cerebral en esta habitación?

Aunque la alta y velada figura hablara de manera incomprensible para ella, no pudo evitar fijarse en que le resultaba extrañamente familiar. Su pajarita estaba bajada por el cuello del casco, pero su doblada chaqueta dejaba ver unos tirantes, lo que le recordaba a...

-Extraña pero buena pregunta... una clave difícil de resolver pero en absoluto imposible -2º dijo mientras volvía a examinar todo- ¡Por supuesto requiere atraer la atención del sujeto! Y el sujeto más importante en esta sala es nuestro Profundo Marino, y nada más que su proyecto homónimo el Peral, que preside toda la sala.

11º, giró a ver las explicaciones y efectivamente había un modelo del submarino que presidía, y que colgaba. Fue ahí cuando siguió algo los cables. Se sonrió de haber descubierto algo no percibido por su anterior persona, y le contestó.

-Podría ser, pero el objeto que buscamos es móvil, y ése no lo es. Las señales se dispersan, he examinado yo tales emanaciones, y puedo decir que sea lo que sea, se mueve, dentro de estos confines y...

No pudo decir más, de la escotilla de vidrio de la maqueta de 3 metros de alto, saltó una lágrima articulada de metal. Golpeó a 11, tirándolo al suelo, y entonces vio a lo que él se refería. Una testa broncina y con un cuerpo negro se dejó caer del techo en medio de todos ellos.

En toda la confusión, Isaac se asustó, buscó entre todo y empezó a sostener una de su invenciones. Segundo gritó -¡Cybermat! -y undécimo chilló -¡Cyber-Shade!. En ese moemnto rodó, evitando al a criatura pesada mientras el bichejo metálico corría por toda la habitación. Cuando el Doctor con su rostro tapado estaba intentando contratacar con su no ofensivo destornillador, encontrado no hace mucho; el otro Doctor le puso bien el casco-Gracias-No hay de qué y gracias-dijo Segundo asiendo el casco con ambas manos y usándolo a modo de cepo mientras salvaba con todo ello a Undécimo del envite de la mayor criatura mecánica. -¡Oh no!.

Todo acabó con una explosión y un grito, o mejor dicho vicerversa, puesto que el grito de Victoria aturdió a la extraña criatura el tiempo necesario para que Isaac Peral la ametrallease con su más letal invención, la ametralladora eléctrica.

-Muchacho, trabajamos bien juntos ¿eh?- dijo el bajito Doctor-Me resultas familiar...

-Y usted a mí elegante-contestó el undécimo con poniendo sus solapas y su mano para que no le mirase.

-¡Oh no! ¿Pero cómo es posible esto?

En ese momento, dos escoceses y un inglés entraron por las dos salidas del taller. Y gritaron al unísno también:-¡Doctor! ¡Cybermen!

-¡A la TARDIS!






[Intento de fic de Doctor Who, que llevo tiempo pensando por encima. Al final no sé cuantas partes tendré que hacer... pero hay potencial ¡Pronto más de vuestro amigo y ciber vecino Mario!]

2 comentarios:

  1. Le hace falta un poquito de revisión. Al final te embarullas un poco. (Y hay unos cuantos traspiés con el teclado)

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  2. Sí, ahora no tengo corrector en el navegador (Ni en apenas ningún procesador de texto que no sea anterior a la previa actualización si vamos a eso). He corregido hace un rato. Sí me embarullo, pero era para poner la situación, pero no tengo ayuda ains para revisarme... ¡Gracias por leerlo!

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